En la portada del Financial Times del 29/11/96 apareció un artículo de los que hacen pensar. Uno de los empleados de Reuters en Hong Kong saboteó el suministro de información financiera de la empresa a cinco grandes bancos de inversión en la colonia.
Durante unas 36 horas, estos bancos tuvieron que acudir a otras fuentes de información, como Bloomberg.
Este hecho pone de relieve hasta qué punto toda una organización puede estar en manos de un solo operador con suficientes conocimientos técnicos. El artículo afirmaba, por ejemplo, que
«Los bancos son tan vulnerables al sabotaje de sus empleados que cuando se despide a uno de ellos se les pide normalmente que abandone el edificio de inmediato».
El suceso de Reuters recuerda lo acontecido hace unos meses en la banca Barings en Singapur.
http://www.bloomberg.com
El colapso del Barings Bank
El 26 de febrero de 1995, el Barings Bank, el banco mercantil más antiguo del Reino Unido fundado en 1762, colapsó debido a pérdidas catastróficas provocadas por un solo empleado: Nick Leeson, un operador de derivados de 28 años en la oficina de Singapur.
Las pérdidas: Para el momento del colapso, las pérdidas acumuladas alcanzaron los 2.200 millones de dólares de Singapur (aproximadamente 1.400 millones de dólares estadounidenses).
La cuenta secreta 88888: Leeson ocultó sus pérdidas y operaciones no autorizadas en una cuenta secreta numerada 88888, que supuestamente se usaba para rastrear errores comerciales menores. Al ocupar simultáneamente los puestos de operador principal y jefe de liquidaciones, pudo ocultar sus actividades durante más de dos años.
El terremoto de Kobe: El 17 de enero de 1995, un terremoto en Kobe hizo que el índice Nikkei se desplomara, aumentando drásticamente las pérdidas de Leeson. Él había apostado fuertemente a que el Nikkei se mantendría por encima de 19.000 puntos.
El 23 de febrero de 1995, Leeson huyó de Singapur a Malasia con su esposa. Fue arrestado en Frankfurt el 2 de marzo de 1995, extraditado a Singapur en noviembre, y condenado a seis años y medio de prisión por fraude.
El banco holandés ING compró Barings por una libra simbólica, asumiendo todas sus obligaciones. Así terminó la historia de 233 años de un banco que había financiado la compra de Luisiana y contaba a la reina Isabel II entre sus clientes.
Este caso se convirtió en un símbolo de los peligros de la falta de supervisión en operaciones de derivados y llevó a importantes reformas en el sector financiero.
¿Qué son «derivados»?
Son instrumentos financieros cuyo valor se «deriva» o depende del valor de otro activo subyacente. Es como hacer una apuesta sobre el precio futuro de algo, sin necesariamente poseer ese algo.
Por ejemplo, un agricultor de café. Le preocupa que el precio del café baje antes de la cosecha. Puede usar un derivado (un contrato) para «fijar» hoy el precio al que venderá su café en 6 meses. Si el precio baja, está protegido. Si sube, pierde la oportunidad de ganar más, pero tiene certeza.
Tipos principales de derivados:
Futuros: Contratos para comprar o vender un activo a un precio específico en una fecha futura. Por ejemplo, un contrato para comprar 100 barriles de petróleo a $80 cada uno en marzo.
Opciones: Dan el derecho (pero no la obligación) de comprar o vender un activo a un precio determinado. Es como pagar por tener la opción de hacer algo si te conviene.
Swaps: Acuerdos para intercambiar flujos de efectivo. Por ejemplo, intercambiar pagos de interés fijo por variable.
Forwards: Similar a los futuros pero más personalizados y no se negocian en bolsas.
El peligro (como en el caso Barings):
Los derivados pueden ser extremadamente arriesgados porque funcionan con apalancamiento: puedes controlar grandes cantidades de activos con relativamente poco dinero inicial. Una pequeña apuesta equivocada puede convertirse en pérdidas masivas, exactamente lo que le pasó a Nick Leeson cuando apostó mal sobre el índice Nikkei japonés.
La película
En 1999, la historia de Nick Leeson con la quiebra del Barings Bank fue llevada a la pantalla con el nombre Rogue trader (conocida en España como El gran farol y en México como El estafador). Es una película dramática biográfica británica, escrita y dirigida por James Dearden y protagonizada por Ewan McGregor y Anna Friel.
Tras una entrevista con Nick Leeson en prisión, Sir David Frost se dio cuenta del potencial de una película y adquirió los derechos de la historia de Nick. Frost fue el productor ejecutivo de la película, basada en el libro de Leeson de 1996, Rogue trader: How I brought down Barings Bank and shook the financial world.
Fuente del anuncio de la película: Wikipedia.
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La información inicial de esta nota se publicó en la revista Information World en Español (IWE), v. 6, n. 3, marzo de 1997, p. 5. Posteriormente se añadieron ilustraciones y otra información.
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